Clos de Lôm Garnacha

Clos de Lôm Garnacha es un vino que presenta un color rojo intenso con tonalidades púrpuras. En la nariz tiene una alta intensidad, es complejo, con recuerdos a frutas negras; grosellas, frambuesa, mermelada de arándanos y notas de balsámicos. Es intenso y con mucha estructura en boca. De paso sedoso, con taninos maduros, aterciopelado y con una buena acidez que resalta el final de boca haciéndolo duradero y amplio en matices.

Cepas viejas de 40 años, en vaso y en secano.

Categoría:

11,50

Descripción

VARIEDAD

Garnacha

VIÑEDOS

Cepas viejas de 40 años, en vaso y en secano.

VENDIMIA 2019

Segunda semana de septiembre. Vendimia manual en la mañana.

NOTA DE CATA

Presenta un color rojo intenso con tonalidades púrpuras. En la nariz tiene una alta intensidad, es complejo, con recuerdos a frutas negras; grosellas, frambuesa, mermelada de arándanos y notas de balsámicos. Es intenso y con mucha estructura en boca. De paso sedoso, con taninos maduros, aterciopelado y con una buena acidez que resalta el final de boca haciéndolo duradero y amplio en matices.

ELABORACIÓN

La vendimia se recepciona pronto por la mañana y se procesa rápidamente con la última tecnología. Despalillamos, estrujamos, y encubamos en pequeños depósitos inoxidables.

Enfriamos la vendimia y maceramos en frio durante un mínimo de 5-6 días utilizando un sistema de remontado de gas comprimido que nos permite no perder aromas en el proceso. Controlamos la temperatura de fermentación a 26º C. Descubamos pasando por Decanter para macroxigenar y limpiar la lía en exceso.

MARIDAJE

Cordero, carne de caza, paella mixta, guisos, quesos semi-curados y delicioso con chocolate negro.

ORIGEN

El origen de la bodega Clos de Lôm, que está cerca de cumplir doscientos años de historia, se encuentra en Dupuy De Lôme, el antepasado francés de la generación actual, que se enamoró de un paisaje.

La bodega siempre ha estado en manos de la misma familia desde que este tratante de seda francés descubriera el lugar y viera las grandes posibilidades que atesoraba Fontanars dels Alforins para desarrollar un gran viñedo. No iba desencaminado, ya que a las Terres dels Alforins y a su valle se las denomina actualmente la Toscana valenciana.

Sus herederos, han continuado ampliando el legado que les dejó Dupuy de Lôme, siguiendo la máxima de que “la tierra que poseen no es suya, tan solo es un préstamo que sus padres les han dejado temporalmente, con el fin de que se lo cedan a sus hijos”.

Hace poco tiempo decidieron que dejarían de vender sus uvas a otras bodegas e iban a comenzar un proyecto propio en el triángulo formado por Font de la Figuera, Fontanars y Moixent. Allí se extienden sus 55 parcelas de viñedos propios, muy bien diferenciadas por tipología de suelo, orientaciones e inclinaciones. De la mano del enólogo Pablo Ossorio han apostado por las variedades autóctonas como su Monastrell en vaso, la plantación más antigua de la finca, la Malvasía, y la Garnacha, sin dejar de lado un Tempranillo que dará mucho que hablar.