La historia de Kikí y su delicioso tomate frito

Cuando en los años ochenta Kikí preparaba, removía y cocinaba su tomate frito, a fuego muy lento, en su pequeña cocina, con tomates cuidadosamente seleccionados del huerto familiar en Fontanars dels Alforins, Valencia, jamás se habría imaginado que aquello que, de forma natural, se le daba tan bien acabaría siendo la receta base de una empresa que llevaría su nombre.

Como madre de ocho hijos, Isabel Rubio (conocida con el mote de Kikí) dedicaba horas y horas a la cocina: algo que, en sus palabras, “requiere tiempo y cariño”.

Hacía guisos, arroces, carnes… Pero su especialidad, y aquello que daba el toque especial a cada uno de sus platos, era la salsa de tomate.

Y tan especial era, que unos días antes de cada reunión familiar en su casa sonaba el teléfono:

“Kikí, tú traes el tomate, ¿verdad?”.

Porque no había comida, reunión, navidades o cumpleaños en el que faltara su delicioso tomate frito.

La historia de Kikí

Una idea nacida junto al humeante tomate frito, el fuego lento y la cuchara de madera.

Tras décadas cocinando su ya clásico tomate frito, a los 58 años, Kikí tuvo una idea. Decidió que aquello que se le daba naturalmente bien, y que a ella tanto le gustaba hacer, se convertiría en un pequeño emprendimiento familiar.

Isabel Rubio Kikí

Fijó por primera vez un precio a su bote de tomate, y lo empezó a comercializar entre sus familiares y amigos. El boca a boca  empezó a correr la noticia más rápido de lo que ella se imaginaba, y muy pronto tenía listados de pedidos para entregar. Quien lo probaba, quería repetir. Y no solo eso, sino que lo compartía y recomendaba también.

En esa época, a principios de la década de los noventa, Máximo, marido de Kikí, se acababa de jubilar, y juntos se embarcaron en este proyecto familiar que en pocos años comenzó a convertirse en un negocio.

Allí fue cuando entraron en escena dos de sus hijos, Máximo y Kiko, que decidieron apostar por el proyecto de su madre, para hacer que el delicioso tomate frito de su infancia llegara a los platos de muchos más hogares

De la cocina de la casa de Kikí, el negocio se trasladó a una nave en el pueblo donde la familia siempre había tenido la finca y el huerto, en Fontanars dels Alforins.

Como creadora del producto, Kikí fue la responsable de seleccionar los proveedores, revisar la calidad de la materia prima (siempre nacional y de alta calidad) y de enseñar a la familia, que ya formaba parte de la empresa, la receta original y los secretos de cocina para hacer el tomate frito según su estilo

A medida que la empresa fue creciendo, y desarrollando nuevos sabores (salsa bolognesa, tomate frito con pimiento, tomate frito con cebolla…) Kikí ha sido siempre la responsable de dar el visto bueno de calidad a cada producto – o bien, hacer algún ajuste en la receta, hasta que esté perfecto.

tomate artesanoAsí es como nació Estilo Kikí: una empresa artesana que tiene como propósito mantener la receta original del tomate frito de Kikí, y hacerla llegar a todas las personas que cada día se reúnen alrededor de la mesa para disfrutar de la buena comida.

Algunas de las recetas clásicas de Kikí